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Homenaje a la canonización de Mama Antula

La Secretaría de la Mujer acompaña la canonización de María Antonia de Paz y Figueroa, conocida popularmente como Mama Antula, ceremonia que tuvo lugar este domingo y fue presidida por el papa Francisco en la basílica de San Pedro.

Mama Antula es la primera Santa argentina. Una mujer laica que desafió los mandatos de su época, cuya vida estuvo consagrada a asistir a los más desposeídos.

A su paso marcó el camino de la unidad de los pobres, esclavos y aborígenes, con las clases dominantes, a través de los ejercicios espirituales ignacianos y la reivindicación de la obra de los jesuitas.

Hoy, representa la lucha de las mujeres por la igualdad y las causas justas.

Acciones programadas en Córdoba en homenaje a Mama Antula

● Ofertorio en el ingreso principal del Polo de la Mujer (Entre Ríos 680, ciudad de Córdoba).

● Colocación de una imagen de Mama Antula en la primera Misa en homenaje por su canonización, este lunes 12 de febrero a las 19.30 horas, en la Iglesia de la Compañía de Jesús.

● Colocación de una imagen de Mama Antula en la Misa de Cenizas y Homenaje a por la canonización de Mama Antula, el miércoles 14 de febrero a las 12 horas, en la Basílica Nuestra Señora de la Merced.

Sobre Mama Antula

Con el nombre de María Antonia de Paz y Figueroa nació en 1730 en la localidad de Villa Silípica, actual provincia de Santiago del Estero y falleció el 7 de marzo de 1799 en Buenos Aires.

Vivió en el siglo XVIII y se opuso, desde una labor laica notable, a los mandatos que recaían sobre los más vulnerables y, especialmente, luchó por reivindicar a las mujeres.

Abandonó la vida junto a su acomodada familia y la obligación del casamiento, para caminar más de 4.000 kilómetros, trasladar y defender el estandarte de los jesuitas que habían sido expulsados, confrontando las órdenes del Virrey.

Realizó ejercicios espirituales que reunían bajo un mismo techo, a personas de la alta sociedad junto a sirvientes, esclavos y pueblos originarios.

Su coraje y valentía la llevó a ser consejera de los hombres de la elite política que impulsarían la Revolución de Mayo.

Fundó la primera Escuela de Niñas de Argentina, donde instruye a las mujeres en las primeras letras, doctrina cristiana y labores.

Llegó a Córdoba en 1777 a pies descalzos, y permaneció durante dos años, llevando adelante más de 50 tandas de ejercicios espirituales.

En su peregrinar estuvo acompañada por la orden de Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Jesús.

Dejó una huella perdurable en la Compañía de Jesús de la que formó parte. Y, además, se destacó por predicar retiros con frailes mercedarios.

El Papa Francisco, su fiel devoto, la santifica declarándola Madre de la Patria.




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